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LA VISIÓN EN EL OÍDO

Desesperados, ¡un esfuerzo más!

La impotencia de los fuertes se convierte en guerra contra los más débiles. Y la desesperación de los débiles busca devolver el golpe

Amador Fernández-Savater 8/06/2024

<p><em>...Lo que se hace. / </em><strong>Acacio Puig</strong></p>

...Lo que se hace. / Acacio Puig

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¿Qué hacemos con la desesperación? Con la sensación física de la desesperación. De que no hay salida, de que nada va a cambiar sustancialmente la situación en la que estamos, de que no se puede. 

Según Franco Berardi (Bifo), esta es hoy la pregunta principal de la política. Pero de una política que vaya más allá de la política. Porque la desesperación no va a desaparecer por decreto-ley, argumentos o explicaciones. Es algo del cuerpo, está agarrada al cuerpo. 

La desesperación se traduce hoy por todas partes en agresión. La impotencia de los fuertes –“ya nada es lo mismo de antes”– se convierte en guerra contra los más débiles. Y la desesperación de los débiles busca devolver el golpe, tomarse la revancha. Netanyahu y Hamás, el círculo es infernal. 

Las mismas figuras condensan en ocasiones los dos movimientos. Trump y Milei son a la vez herramienta de agresión de los fuertes contra los débiles y herramienta de revancha de los débiles… ¿Contra quién? Contra la casta política, la clase media, los que tienen trabajo, la democracia y sus promesas frustradas, etc. 

¿Cómo se detiene una psicosis (un delirio) de masas? Es decir, ¿cómo escapar al contagio de la desesperación agresiva o revanchista? Esta sería la pregunta principal de una política que vaya más allá de la política, una política que sepa escuchar y dialogar con los cuerpos, con lo que pasa en los cuerpos. 

Sí se puede 

Pienso en el primer momento del “sí se puede”: las plazas, las mareas, las asambleas de barrio. La desesperación social, ante los recortes, las privatizaciones y la precarización salvaje, en lugar de traducirse en victimización y revanchismo, se transformó en acción, solidaridad, pensamiento, revinculación. El efecto de esa transformación fue alegría

La mirada tradicional trató de interpretar todo aquello como un movimiento político más, preguntándose por la organización, el programa y el líder. Pero se trataba más bien de una terapéutica social. Un saber-hacer algo, creador y colectivo, con el malestar, los cuerpos, las vidas dañadas. La mejor salud mental viene sin prescripción médica, nos la damos entre todos. 

Esa política más allá de la política tuvo su propia eficacia, invisible a la mirada tradicional. Mientras en Europa crecía ya la sombra fascista, España se mantuvo a contracorriente durante algunos años preciosos. Impensable e imposible Vox en el clima afectivo 15M. 

El segundo “sí se puede” (el de los partidos de la Nueva Política) fue distinto. Mientras que las plazas convertían la desesperación en actividad, los partidos convirtieron la desesperación en Esperanza: promesa, ilusión y fe. Creencia. 

Sí se puede... ganar. Ganar, Ganemos, Guanyem. Todo el mundo –incluyendo a los más autónomos– se volvió un poco loco entonces, hechizado por el lenguaje del triunfo. ¿Ganar qué? Las elecciones, como vía de acceso al poder. A través de la batalla cultural, esa disputa por la creencia. Mediante los líderes, que convocan nuestra ilusión. 

Creer, creer de nuevo. En los líderes que (esta vez sí) nos representarán, en los partidos, en el poder político, en la democracia. La terapéutica social, ese tejido de acciones concretas, pensamiento, vínculos y solidaridad, se debilitó y desapareció. Quedó la Esperanza, cada uno aislado ante su pantalla. La Fe en una salvación que se delegaba en otros. La creencia. 

La ilusión, como tiene por costumbre, acabó en decepción. Las grandes expectativas en nuevas frustraciones. La Esperanza recayó en la desesperación. Una desesperación que gira hoy a la derecha. Se sabe que a Milei le votaron masivamente los desesperados: los humillados, los rotos, los arruinados material y mentalmente. 

A pesar de que la materialidad de sus recortes estalla hoy contra ellos, Milei mantiene su popularidad (creencia). Sí se puede, él sí va a poder, en 30 o 40 años de sacrificios Argentina recuperará la grandeza que tuvo a finales del siglo XIX. Los rotos también creen, creen ferozmente. Aunque sea en la salvación por la catástrofe, el estallido, el fin del mundo. 

No Podemos 

¿Se puede radicalizar la desesperación? No buscar salir de la desesperación por medio de la Esperanza, esa “imaginación colmadora de vacíos” como dice Simone Weil en La gravedad y la gracia, uno de los mejores libros escritos sobre la mecánica de la desesperación, sino sostener el vacío

¿Resignación? Radicalización de la desesperación más bien. La des-creencia en todos los consuelos, las ilusiones voluntaristas, las promesas políticas

¿Qué significa sostener el vacío? Frente a la promesa de poder, la voluntad de triunfo y el triunfo de la voluntad, aceptar que no se puede (todo) y que nadie puede por nosotros, sin nosotros. 

Nuestra época está enferma de “sí se puede”. Frente al “querer es poder” como mandato de época que nos estresa y agota, asumir la impotencia como palanca, medirse con lo imposible y lo trágico. 

¿Resignación? Radicalización de la desesperación más bien. La des-creencia en todos los consuelos, las ilusiones voluntaristas, las promesas políticas. ¿Se puede imaginar un político que no pida nuestra ilusión, nuestra fe? ¿Un político que diga “no se puede”, decepcionando las creencias y liberando así la actividad? 

Destruir la Esperanza como espera y creencia, para que puedan aflorar quizá esperanzas en minúsculas, como actividad y desde el vacío. Es lo que Herbert Marcuse leyó en Samuel Beckett: sólo en el extremo de la desesperación, una vez destruidas todas las ilusiones, puede reencontrarse el principio esperanza. 

¿Está lo humano condenado a la creencia? ¿Es la creencia indestructible? Desesperados, ¡un esfuerzo más! No se puede. No pudo Podemos, tampoco podrá Milei. Incluso el apocalipsis decepciona. No hay Solución, sólo actividad. 

¿Qué hacemos con la desesperación? Con la sensación física de la desesperación. De que no hay salida, de que nada va a cambiar sustancialmente la situación en la que estamos, de que no se puede. 

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Autor >

Amador Fernández-Savater

Es investigador independiente, activista, editor, 'filósofo pirata'. Ha publicado recientemente 'Habitar y gobernar; inspiraciones para una nueva concepción política' (Ned ediciones, 2020) y 'La fuerza de los débiles; ensayo sobre la eficacia política' (Akal, 2021). Su último libro es ‘Capitalismo libidinal; antropología neoliberal, políticas del deseo, derechización del malestar’ Sus diferentes actividades y publicaciones pueden seguirse en www.filosofiapirata.net.

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6 comentario(s)

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  1. carlos3

    Creo que la visión de Amador, en general, tiene unas cargas de profundidad tremendas. No rompe nada inmediatamente; no estalla. Va al punto en el que se mueven las fuerzas de largo plazo: lo que sentimos y cómo lo procesamos. Estoy completamente de acuerdo en que el logro por delegación ha demostrado su inoperancia; de que, en un sistema político en el que cada dirigente se ha sentido a la primera de cambio dueño de una porción de energías colectivas, quienes hemos sentido que se nos arrebataban hemos sentido frustración, impotencia y rabia. Simplemente desorientación, pero, mientras sintamos algo, la fuerza está ahí, a la espera de que le demos curso. Me apunto a ese último esfuerzo, aunque después se convierta en penúltimo.

    Hace 9 días

  2. juan-ab

    Claro que sí, victor1, aún recuerdo la polémica que suscitó que una organización conservacionista financiara varios de sus proyectos de conservación a través de la fundación de la mayor nuclear de España o también de Adif, que entre otras cosas, cada cierto tiempo pasa un tren por sus vías regando herbicidas a diestro y siniestro que afectan incluso al entorno del espacio a conservar. También ellos tenían sus razones. Pero bien sabes que hay (lamentablemente solo algunas) organizaciones, partidos, medios, etc, cuyo financiamiento (sí ya sé, obviando la suciedad del dinero) es a través de manos más ¿limpias? La colaboración, la ayuda no podemos dejarla en manos del Poder, ¿no te parece? Pero es cierto, cada una hacemos lo que podemos para ir tirando.

    Hace 10 días

  3. victor1

    Sobre el artículo de Amador, la verdad que disfruté leyéndolo. Da para hablar mucho. Precioso cuando define el "Si se puede" como fiesta terapéutica del 15 M... Pero al mismo tiempo discrepo cuando más abajo dices "La ilusión, como tiene por costumbre, acabó en decepción. Las grandes expectativas en nuevas frustraciones. La Esperanza recayó en la desesperación. " y evita mencionar el gigantesco esfuerzo coordinado del establishment por arruinar esa esperanza y transformarla en decepción. No cayó del cielo ni por puro mecanismo físico ni decisión divina, fue el resultado de muchísimas decisiones de las que se ha hablado ya muchísimo (Medios, lawfare, cloacas...). Por eso creo que hoy más si cabe que entonces, es más necesario ese "Si se puede liberador" y empoderador frente a la alienación del cinismo de los derrotados, de los escépticos y los desesperados. La esclavitud empieza por la aceptación como destino que acaba legitimando a su esclavista. Esto lo supo muy bien la religiones cuando dividían a la población en rangos, estamentos, clases, derechos y privilegios.

    Hace 10 días

  4. victor1

    Muy interesante lo que dices Juan-ab. Es la clásica contradicción que sobrevuela a ong's, fundaciones sociales, activismos varios, medios de comunicación y artistas de denuncia... Quien subvenciona tiene el dinero y el poder, y éste último rara vez no está manchado de alguna forma con algún tipo de agravio, extorsión, robo... Sólo hay que buscar un poco las ramificaciones de la mano que te da de comer, como lo has hecho tu. Por eso considero comprensible la contradicción de este medio que mencionas. Sin embargo, me parece muy oportuno denunciarlo pues el artículo de Vanesa Jiménez era especialmente emotivo y doloroso para no mostrar la perversidad del sistema que nos alimenta. Me recuerda al caso de Gervasio Sánchez al que también le llegaba apoyos de los mismos bancos que el mismo denunciaba con su discurso antimilitarista ¿Cómo salir de ahí? Ufff, complicado... pero como bien dices, hoy es magnífico día para reflexionar.

    Hace 10 días

  5. Fernando

    Uno de los problemas es que partidos que participan de esa "actividad" dicen que creamos en ellos, que les votemos, y así ya nos podemos ir de vacaciones a descansar. Parecen decir que ellos son la "actividad" y la nuestra solo consiste en votar y sestear. Otro problema es que grupos sociales y activistas que se esfuerzan por realizar conferencias, proclamar mejoras sociales y muchas actividades más, reciben pocos apoyos.y la asistencia a estos actos, fuera de las grandes ciudades es más bien escasa...

    Hace 11 días

  6. juan-ab

    Leo a vuelapluma la nueva propuesta de Amador, porque nada más empezar se me manifiesta una molestia cervical (es lo que tiene reparar en las sensaciones del cuerpo) junto a un movimiento de tripa y hay llamadas que no deben demorarse. Pero vamos, bien, una vez más que Amador decir dice poco, pero ser fija. Pero quería aprovechar este espacio para protestar por la actitud de Vanesa Jiménez, periodista, directora adjunta de CTXT, y censora a tiempo parcial de comentarios (el filósofo despotrica, la adjunta censura). Es la única en este medio que hace tal cosa, algo más feo incluso que no respetar el contrato que CTXT con sus suscriptores. Se le ha llamado la atención sobre su actitud hace meses, pero nada, sigue en las mismas. Os dejo el artículo (modificado) que ayer publiqué a eso de las 18h: Cuando el movimiento social PAH (Plataforma de afectados por la hipoteca) surge a principios del año 2009 en Barcelona, la ultraderecha sesteaba a pensión completa en el seno del PP. Los falangistas con sus brazos tiesos se dejaban ver cada 20-N en la Plaza de Oriente de Madrid. No pasaban de dos docenas. Pero volviendo a la trágica actualidad inmobiliaria, uno de cuyos ejemplos trae Vanesa Jiménez hoy en su sentido artículo, he recordado otro que muestra que aún no todo está perdido. Se trata del artículo "Una demanda colectiva contra CaixaBank intenta anular 16 cláusulas abusivas en contratos de alquiler" (Martín Cuneo - El Salto, 22.05.2024). Comienza así: "Sentar en el banquillo a CaixaBank, el segundo banco más grande de España y el casero más grande de Catalunya, y conseguir la nulidad de 16 cláusulas abusivas incluidas en los contratos de alquiler de su inmobiliaria InmoCriteria. Este es el objetivo de la demanda colectiva interpuesta por el Sindicat de Llogaters con el apoyo legal del Col·lectiu Ronda. Si la demanda prospera, dicen desde este sindicato de inquilinos, estas cláusulas dejarán de tener efecto en todos los contratos firmados con esta inmobiliaria y ya no podrán incorporarlos en los contratos futuros. Los afectados hasta ahora son más de 2.000 familias que habitan en 37 promociones de vivienda de protección oficial construidas por la Obra Social La Caixa entre 2002 y 2012. Estas promociones recibieron más de 25 millones de euros de subvenciones públicas entre otras ayudas del Govern catalán." Mientras tanto, otro artículo reciente “CriteriaCaixa paga 983 millones de euros por el 9,4% de ACS” (Público, 28.05.24), nos cuenta que “El brazo industrial de La Caixa irrumpe con fuerza en la empresa constructora y se convierte en su segundo máximo accionista, sólo por detrás de Florentino Pérez.” Es decir, que por esas cosas raras de la vida Don Vito il Fiorentino (presidente merengue, tantas veces desvelo de CTXT) vendrá a ser copartícipe, a través de la Obra Social CaixaBank (lavandería del banco) en la financiación de este medio mediante el espacio “El Observatorio”. Hoy puede ser un magnífico día para reflexionar.

    Hace 11 días

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