1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

  309. Número 309 · Junio 2024

  310. Número 310 · Julio 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

alternativas

Comunismo libidinal

Una de las grandes victorias del capitalismo es haber conseguido que el ‘deber’ del trabajo y del consumo se vistan del ‘deseo’ de trabajar y de consumir

Daniel Brea 31/03/2024

<p><em>Libido of the Forest</em> (1917) / <strong>Pablo Kee</strong></p>

Libido of the Forest (1917) / Pablo Kee

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

“Lo reprimido, la representación pecaminosa, es –por una analogía más profunda y aún por iluminar– el capital, que grava intereses al infierno del inconsciente.”

Walter Benjamin

En una ocasión, después de una conferencia dictada en 1996, Cornelius Castoriadis se lamentaba de que las ciencias sociales continuaran operando “como si Freud no hubiera existido”, es decir: “Como si las motivaciones de los seres humanos fueran trivialmente simples y ‘racionales’”. El filósofo grecofrancés pensaba que los hallazgos del autor de El malestar en la cultura habían facilitado, desde finales del siglo XIX, una comprensión más compleja y más justa de los seres humanos, que no solo se conducirían en función de intereses ni por criterios exclusivamente racionales. He ahí el gran avance del psiquiatra vienés y sus seguidores. Sin embargo, la economía, el pensamiento político o la sociología seguían sordas al psicoanálisis.

A partir de ahí, cabe volver a preguntarse si las áreas del saber aludidas se han aventurado a pensar “como si Freud hubiera existido”. No sabemos si la situación general es mejor que cuando Castoriadis dictó su conferencia, pero a principios de 2024 ya han visto la luz dos obras que se han hecho cargo de ello. La primera fue Deseo postcapitalista (Caja Negra, 2024), que alberga las clases de Mark Fisher en Goldsmiths durante el primer cuatrimestre de 2016, un curso suspendido por el suicidio del autor de Realismo capitalista. Y la segunda ha sido Capitalismo libidinal (Ned Ediciones, 2024), en el que se dan cita los artículos de Amador Fernández-Savater que se han publicado en los últimos años y que se relacionan con la cuestión.  

¿Y cuál es “la cuestión”? En general, el deseo, la libido. Y, en especial, su situación en el mundo de hoy, caracterizada por la captura y la orientación que ha operado el capitalismo neoliberal alrededor del trabajo asalariado y del consumo ansioso.  

Fisher y Fernández-Savater comparten autores, lecturas y sensaciones, de forma que sus libros dialogan con fluidez, al punto que es fácil darse cuenta de que son obras que se complementan. Y una vez que en Deseo postcapitalista y Capitalismo libidinal palpita la voluntad de animarnos a pensar, en lo que sigue vamos a agarrar el guante y a pensar con los dos las vicisitudes del deseo y la libido neoliberales. 

Capitalismo libidinal

El trabajo y el consumo son dos de los elementos que saltan más rápidamente a la vista y que generan una problemática mayor en el capitalismo de hoy. En relación con ello, si saltan a la vista es porque los dos son omnipresentes y, asimismo, si generan una problemática mayor es porque los dos se han erigido sobre las figuras del deseo y del placer, de forma que es oportuno preguntarse cómo ha sido posible. 

El gran responsable fue Lutero, cuando volcó la Biblia al alemán y asoció el sustantivo Beruf (profesión, trabajo) a un llamado por parte de Dios

A principios del siglo XX, Max Weber publicó una serie de ensayos que vieron la luz bajo un título que haría fama: La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo. Más allá de la tesis central de la obra, que viene a explicar que las principales ramas del cristianismo reformado fomentaron el ánimo de riqueza entre los fieles al adivinar en ella una señal de salvación, Weber se dio cuenta de que para llegar hasta allí en primer lugar hubo que alterar las palabras. Y el gran responsable fue Lutero, cuando volcó la Biblia al alemán y asoció el sustantivo Beruf (profesión, trabajo) a un llamado por parte de Dios. En español es fácil advertir la complicación del giro luterano, ya que las voces profesión o vocación están igualmente colmadas de connotaciones religiosas: la fe se profesa, la vocación se atiende. A resultas de lo cual, hoy, cuando una persona afirma ser “muy profesional” o contar con una “vocación clara”, no solo dice de forma más o menos velada que se relaciona religiosamente con su ocupación, sino que le da un sentido elogioso, positivo. En parte, porque el mundo en el que vivimos premia dicha actitud y castiga la contraria. 

De ahí a desear ser profesional o contar con una vocación solo hay un paso. 

El trabajo y el consumo han colonizado de raíz a unos seres humanos que cuando no trabajan consumen y cuando no consumen trabajan

Sin embargo, setenta años después, Pier Paolo Pasolini vislumbró un cambio que venía operándose desde el final de la guerra (en realidad, se había gestado durante el fordismo) y que iba a complementarse con el fenómeno advertido por Weber. Una “mutación antropológica”, avisaba el poeta de Emilia-Romaña, había hecho de sus vecinos y vecinas consumidores en serie, al punto de edificar una “civilización de consumo” cuyo carácter totalitario era aún más opresivo que el del fascismo. ¿Qué había animado la expansión del consumo hasta alcanzar a convertirse en una civilización? En opinión del propio Pasolini, la respuesta era el hedonismo de masas, cuya potencia había extinguido el resto de valores presentes en el pasado. Es “la nueva religión”, subrayaba el autor de El Evangelio según san Mateo, conectando así con lo que decíamos a partir de La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo: en el trabajo late una pulsión religiosa, al igual que en el consumo. 

No hay afueras. El trabajo y el consumo han colonizado de raíz a unos seres humanos que cuando no trabajan consumen y cuando no consumen trabajan.

Sin embargo, lo que sucede es una situación que cabe caracterizar de la siguiente forma: si aspira a seguir existiendo, el capitalismo, con especial gravedad en su versión neoliberal, exige trabajo y consumo, una exigencia que cuenta con más posibilidades de ser observada si logra que las personas de las que dependen gocen trabajando y consumiendo. Así, una de sus grandes victorias es haber conseguido que el deber del trabajo y del consumo se vistan del deseo de trabajar y de consumir.

El capitalismo libidinal se reproduce así gracias a cada uno y cada una, por lo que somos nosotros y nosotras quienes hacemos el mismo. A resultas de lo cual, quizás no sea aventurado decir que el capitalismo busca (y muchas veces halla) cómplices. 

A partir de aquí surgen dos posibilidades. La primera, más asequible, es una suerte de decrecimiento libidinaly pasa por limitar el deseo de trabajar y consumir; es la vía que se rebela contra la orientación de los deseos para conducirlos hacia fines más satisfactorios. Y la segunda, más vaporosa, es una suerte de revolución libidinal y pasa por eliminar el deseo de trabajar y consumir; es la vía que se rebela contra la captura de los deseos para liberarlos, si es que es posible.

¿Qué opción elegir? ¿Es posible elegir?

Deseo postcapitalista

Hace más de cincuenta años, Franco Bifo Berardi dio la sensación de optar por la segunda: “Dejamos a los trabajadores el rechazo del trabajo y la insubordinación permanente, el desorden organizado”, decía en 1970, la época del autonomismo. El objetivo expreso era la abolición del trabajo, que en la práctica significaba romper uno de los pilares del capitalismo que hemos visto hasta ahora. 

El capitalismo libidinal se reproduce gracias a cada uno, por lo que somos nosotros y nosotras quienes hacemos el mismo

En relación con ello, The Big Quit (La gran dimisión), que surgió en Estados Unidos pero que experimentó réplicas en unos cuantos países más, le ha dado la razón: varios millones de personas abandonaron sus empleos al calor de la pandemia de la covid, un fenómeno que aún sigue escapándose a explicaciones satisfactorias y que, por lo demás, da la sensación de haber ido agotándose desde finales de 2023. A pesar de todo, la fuga dal lavoro contribuyó a que el pensador italiano diera forma a una idea por la que ha venido abogando desde entonces: la de la deserción.

En su célebre Diccionario etimológico, Joan Corominas recuerda que deserción comparte su raíz con deseo, con lo que hay una estrecha proximidad entre las dos voces, ya desde el plano lingüístico. De la misma forma que la hay en el político.

La deserción de Bifo no se limita al trabajo y al consumo, sino que se extiende a la guerra o a la patria

A lo largo de los últimos años, Berardi no solo ha dado continuidad a su convencimiento de que hay que desertar del trabajo, sino que hay que hacerlo igualmente del consumo, el segundo pilar al que venimos aludiendo. De hecho, su planteamiento es deudor de la crítica de la “ideología hedonística” formulada por Pasolini, ya que el propósito es “liberarnos de la identificación del placer con el consumo”. Frente a una vena consumista que considera “patógena”, Berardi piensa que hay que separar el deseo del consumo en aras de una “insurrección frugal”.

En realidad, la deserción de Bifo no se limita al trabajo y al consumo, sino que se extiende a la guerra o a la patria, pero en lo que nos ocupa la deserción ya ha alcanzado sus objetivos, gracias a la ruptura del deseo con el trabajo y el consumo. 

La sorprendente conclusión sería que el capitalismo neoliberal habría desertado del deseo y el placer

No obstante, es posible que lo que suceda sea lo contrario, a saber: que sean el trabajo y el consumo los que hayan roto con el deseo. El autor de Almas al trabajo lo explica con la expresión que dio título a sus diarios de pandemia: “Deflación psíquica” o “psicodeflación”, un fenómeno asociado a la pérdida de la capacidad sugestiva de la que habían gozado los dos pilares que venimos viendo. En lugar de producir placer, el trabajo y el consumo habrían producido unos agravios cada vez mayores, siendo la proliferación de las afecciones de salud mental prueba de ello.

De ser así, la sorprendente conclusión sería que el capitalismo neoliberal habría desertado (o renunciado, si no queremos seguir abusando del mismo verbo) de los principales ardides con los que hasta ahora había intentado que el trabajo y el consumo fuera dos ámbitos seductores para sus protagonistas: el deseo y el placer. 

Ante un eventual deseo capitalista abandonado por las dos partes, es oportuno pensar en un deseo postcapitalista que abra mundos alternativos a una libido nueva.

Y dicha cuestión conecta precisamente con la pregunta que debemos plantearnos antes de finalizar, que es la siguiente: ¿adónde van los desertores, las desertoras?

Comunismo libidinal

La respuesta más rápida de Berardi es a “los márgenes”, espacios que escapan a las lógicas que se dan en los centros de una realidad que, opina, no admite solución. 

Sin embargo, el pensador italiano ofrece una segunda opción, igualmente por explorar, según ha subrayado él mismo, que cristaliza en una vieja palabra que nos es dable asumir, solo sea de forma provisional, para seguir sus pasos: comunismo.

Ahora bien, no debemos pensar que el comunismo al que alude Berardi es una vuelta a un Estado burocratizado, planificador y vigilante à la Unión Soviética, sino más bien una consigna, un significante que aguarda un significado más próspero. Porque, a pesar de que él no contempla la posibilidad de una tercera vía: “Comunismo o extinción”, el hecho es que hemos de pensar qué va a ser el comunismo, en parte para decidir si efectivamente es el concepto más adecuado.

Casualmente o no, una vez que Berardi es un autor compartido, Fisher y Fernández-Savater se han hecho eco de la misma palabra. El primero lo hizo agregándole un adjetivo, comunismo ácido, avisando de que era una “provocación”, una “promesa” y una “broma con un propósito muy serio”, a saber: “La fusión de nuevos movimientos sociales con un proyecto comunista”, una idea que no alcanzó a precisar más, aún por concretar. Y el segundo plantea que el comunismo es una “una experiencia de lo común” que se opone a la privatización de la vida alentada por la economía; siendo, por ello, una experiencia política.

Si los desertores y las desertoras pelean en los márgenes para hacerlos más amables, lo siguiente es contagiar la amabilidad a los centros, colmándolos de un “vínculo des-interesado, afinitario, apasionado”, al decir de Fernández-Savater: el amor, Eros

Aun así, es posible que una presencia excesiva de eros al final fuera problemática. En la antigua Grecia, cuna de Eros, el afecto erótico se caracterizaba por ser febril y volátil, además de por la urgente voluntad de fusión que alentaba entre los amantes en liza. A su lado, en cambio, había una expresión amorosa más flemática, que se prestaba a alargarse en el tiempo y que respetaba la integridad de sus protagonistas: era la philía, a la que hoy asociamos con el vínculo amistoso. No en vano, Hannah Arendt vio en ella un antídoto contra el espíritu agonal propio de la vida en Grecia.

Sobre dichas premisas, si el Eros alcanzara a combinarse con la philía de Grecia, la vida radicalmente nueva sería no solo más deseable, sino más sostenible. 

Quizás las alusiones al amor y sus muchas expresiones suenen excesivamente cándidas, hasta ilusas, pero no lo serían más que las alusiones que hizo Karl Marx en sus Manuscritos de economía y filosofía, en los que vislumbró un estadio en el que habría de asumirse “al ser humano como ser humano”, uno en el que “pudiera intercambiarse solamente amor por amor”. Ni fuerza laboral a cambio de salario, ni dinero a cambio de bienes y servicios: amor por amor. El deseo y el placer habrían sido capturados por la alteridad y orientados hacia ella. Comunismo libidinal.

---------------

Daniel Brea es técnico superior en la Comunidad de Madrid y doctor gracias a una tesis titulada El concepto de amor en Teoría política. En Twitter @Dan_Brea

“Lo reprimido, la representación pecaminosa, es –por una analogía más profunda y aún por iluminar– el capital, que grava intereses al infierno del inconsciente.”

Walter Benjamin

En una ocasión, después de una conferencia...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Daniel Brea

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí