1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Palabras Mayores

El niño que rodó con Orson Welles

Enrique Laguna, el cameraman, productor de cine y televisión, nominado al Goya en 2010 y ganador del premio a la mejor fotografía en el Festival de Kent, nos acerca a las producciones internacionales en España durante los años 60

Aníbal Malvar 16/06/2019

<p>Enrique Laguna. </p>

Enrique Laguna. 

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar puede leer la revista en abierto. Si puedes permitirte aportar 50 euros anuales, pincha en agora.ctxt.es. Gracias.

Enrique Laguna era buen amigo de Amando de Ossorio, con permiso de Ed Wood, quizá el peor cineasta de todos los tiempos. Ossorio hacía cine de presupuesto ínfimo sobre unos fantasmas templarios que devoraban jovencitas descocadas a las que siempre les quedaba la ropa hecha jirones y algún pecho al aire. Era la época del fantaterror (género cinematográfico de difícil catalogación sin reírse) y del pre-destape, hacia el que Ossorio haría también una incursión con la entonces muy popular actriz Susana Estrada (Pasión prohibida, 1980).

“Era un cine disparatado pero tenía mucho éxito. Y Ossorio era una persona muy especial, un gallego que trabajaba en el NO-DO y a quien todos querían. Mucha gente, como yo, colaboraba con él gratis. Él mismo, con cera y pintura, fabricaba en su casa las máscaras y las manos de los templarios zombies. Y los barcos fantasma también los manufacturaba él. Pero su cine, aunque era muy malo, tenía bastante éxito. Y productores se embarcaban en los proyectos de Ossorio porque eran películas baratísimas y de rentabilidad segura.”

Pero en el elenco de personajes a los que conoció Enrique Laguna, Madrid 1950, cameraman (se decía así) y productor de cine y televisión ya jubilado, hay personajes de más relumbrón: Orson Welles, Samuel Bronston, Fernando Fernán Gómez, Clint Eastwood, Gonzalo Suárez, Narciso Ibáñez Serrador, Andrés Vicente Gómez (“un caballero del cine, un genio”)…

Tú empezaste de meritorio siendo todavía un chaval...

Hay y ha habido directores fantásticos en este país que han hecho grandes películas -Saura, Cuerda y otros muchos más-, y que los pobrecitos se han retirado con guiones bajo el brazo, sin nadie que los produjera

Pasar el meritoriaje era en aquella época imprescindible para hacer cine. Bueno, imprescindible para la mayoría. Para la gente que estaba conectada o era familiar de alguien del sindicato vertical de la época, no era tan necesario. No podías trabajar si no tenías carnet profesional, y no podías tener carnet profesional si no trabajabas en el cine. El meritorio era una especie de aprendiz que no cobraba. Trabajaba en las cosas más bajas de cada especialidad. Después, si tenían a bien los jefes de equipo, te daban una carta en la que decían que te habías portado muy bien y que eras muy bueno, y eso te servía para que haciendo tres, creo que eran tres o cuatro películas de meritoriaje, tuvieses un carnet profesional para poder ser ya contratado como auxiliar.

El método hoy se consideraría explotación infantil, pero me da la impresión de que hablas de aquella época con bastante cariño.

La verdad es que la figura se perdió hace mucho tiempo. Como el aprendizaje en el resto de trabajos en España. Y, sin embargo, sí servía para hacer una buena criba. Había que tener mucha paciencia y aguantar mucho idiota para terminar una película como meritorio.

Hiciste de meritorio en Campanadas a medianoche (1965) siendo prácticamente un mocoso. ¿Cómo era Orson Welles?

Conocí a Welles en Campanadas a Medianoche gracias a que mi padre ya había colaborado con él en una película anterior, Mister Arkadin (1955). Yo en aquella época tendría 13 o 14 años. Estaba estudiando el bachiller y aprovechaba el verano a ver si conseguía sacar la carta de meritoriaje. Fue una experiencia conocer a Welles, aunque era una persona que apenas hablaba con nadie y tenía unos comportamientos extrañísimos; pero de cualquier forma te dabas enseguida cuenta que controlaba absolutamente todo. Rodar con él era toda una experiencia.

En tus primeros pasos en el cine, coincides además con el auge de las grandes superproducciones extranjeras en nuestro país. El Cid, Doctor Zhivago, Rey de Reyes, 55 días en Pekin...

En aquella época, en los años 60, el cine español tuvo la gran satisfacción de recibir al cine norteamericano, bueno, al cine internacional más que americano. Las grandes películas de la época se empezaban a rodar en España. Quizá, entre las primeras, Espartaco de Stanley Kubrick. Después Samuel Bronston se llevaba a los mejores técnicos de España. Esa época hizo escuela. Fue una época dorada. Por fin el cine español empezó a parecerse a una industria. Tanto Bronston como otros productores y directores de grandes presupuestos venían a España porque era infinitamente más barato. Y, además, ya contábamos con unos equipos profesionales que competían perfectamente con los técnicos americanos; pero el factor fundamental residía en que era mucho más barato.

Bronston, que era ni más ni menos sobrino de Trotski, fue quizá el que más se implicó con España.

Ni siquiera en Hollywood entendían cómo se podían estar haciendo en España películas más grandes que las que se rodaban en Hollywood. La razón era que había mucho dinero de los Estados Unidos, dinero americano, ayudas, que debía España a esas empresas americanas. El Estado español dictó una ley de inmovilización de capitales que fue la fórmula para que ciertas empresas americanas, petróleo, cine, automoción... pudiesen cobrar esas deudas a través de la producción en España.

Enrique Laguna durante el rodaje de 'El discípulo' (2010).

Hoy todo aquello suena legendario, casi mitológico.

Gracias a aquellas grandes películas se forjaron muy buenos profesionales en España. A veces, entró gente que no había pensado jamás en dedicarse al cine. Uno de los grandes especialistas en efectos especiales, Baradit, que ya no vive, era taxista y desde Barajas trajo a la persona que iba a hacer los efectos especiales de Lawrence de Arabia con David Lean. Necesitaba este hombre un ayudante y se quedó con él. Y ahí empezó para él una nueva vida. Pasó a ser un referente internacional importante como creador de efectos especiales. Hay otros muchos casos. Botones de hoteles, a los que se contrataba porque hablaban algo de inglés, que empezaban como ayudantes en la dirección o en la producción. Y la verdad es que salieron algunos enormes profesionales que después no solo trabajaron en España, sino en todo el mundo. Gil Parrondo, Cecilio Paniagua, Berenguer y otros muchos. Esos si que formaron escuela para nosotros cuando empezábamos.

¿Cómo han afectado los cambios tecnológicos trepidantes de las últimas décadas a aquellos profesionales?

En cierto modo, muchos de estos grandes técnicos en cine, al tener que enfrentarse a nuevas tecnologías y con la poca bibliografía, educación o escuelas que había, pues quedaron retrasados, obsoletos. Hasta hace muy poco tiempo, los grandes del cine, los más famosos, se oponían rotundamente y decían que el cine tenía que hacerse con película, con celuloide. Había un desprecio infinito a la imagen electrónica.

¿No fue tu caso?

Durante mi época en la Escuela de Cine, en la oficial, tenía grandes broncas y diferencias con muchos de ellos. Y les decía que el cine, tal y como lo habíamos conocido, estaba enfermo, pero de muerte. Hoy ya no existe un solo laboratorio cinematográfico en España, y creo que queda uno en Italia para hacer copias. Pero cerrará dentro de nada. Kodak desapareció. La nueva técnica de cine nos proporciona herramientas maravillosas. Aunque sí es verdad que se marginó a los últimos grandes del cine. Sobre todo a los directores de fotografía.

Eran los largos estertores del franquismo. El cine estaba muy vigilado. La censura era tremenda y caprichosa.

Es evidente. Yo recuerdo todavía aquellas películas del franquismo, donde te asegurabas algún premio del sindicato si rodabas la vida de un santo o cosas por el estilo. Es cierto que, por otra parte, crisis en el cine español ha habido siempre. Quizá aquellas medidas del franquismo para proteger el cine español no serían mal recibidas ahora. Por ejemplo, la cuota de pantalla de cine extranjero y el crédito sindical. Ciertamente hay ahora una idea de que partidos de derechas, el Partido Popular en concreto, maltrata al cine por el hecho de que ve una actitud crítica en sus exponentes más conocidos, que normalmente suelen ser actores. Es cierto que puede haber un movimiento de actores y directores que se han manifestado y se han significado políticamente contra los gobiernos de derechas; pero casualmente, los que ganan y los que mueven la industria son los productores. Y, que yo recuerde, no hay mucho productor que sea muy de izquierdas.

Da la impresión de que ese ataque presupuestario a nuestro cine puede ser, además, un mal negocio. El cine es también un reclamo turístico importante, además de una industria que puede dar de comer a mucha gente. Y España es un plató impresionante.

En España ha maltratado al cine la clase política, los dirigentes, y también el público en general

La mayoría de los profesionales extranjeros estaban encantados de trabajar en España. Recuerdo una película de Stanley Kramer, Orgullo y pasión. Esto no lo viví personalmente, claro. Yo era un niño. Pero en esa película salen unos decorados increíbles, la catedral de Santiago de Compostela, las murallas de Ávila, la catedral de Toledo. Cuando regresa Stanley Kramer a los Estados Unidos, le cuesta trabajo explicar a sus amigos productores y a la gente del cine que todos esos decorados estaban hechos, y que encima era casi gratuito el rodar en ellos. También les sorprendía el trato que recibían, lo bien que comían, el clima, el tiempo. Estaban encantados con todo lo de aquí, Clint Eastwood era un enamorado. Los americanos lo pasaban genial aquí. Además, el whisky era mucho más barato.

Al margen del aspecto político, el público español nunca ha demostrado una excesiva pasión por su propio cine.

España es un país muy cruel con sus héroes. Siendo yo muy joven, José Manuel Urtain era un gran boxeador, todo el mundo hablaba de él, era una especie de orgullo nacional. Pero, cuando se retiró, empezaron a divulgarse los chismes, los chistes y los desprecios más increíbles y crueles hacia el pobre hombre, y terminó suicidándose. Lo mismo sucede con actores, con directores. Hay y ha habido directores fantásticos en este país que han hecho grandes películas --Saura, Cuerda y otros muchos más--, y que los pobrecitos se han retirado con guiones bajo el brazo, sin nadie que los produjera. En España ha maltratado al cine la clase política, los dirigentes, y también el público en general. Se hacen colas alucinantes por ver una película de medio pelo y, en España, según el ministerio, se ruedan unas 100 películas al año, películas que no ven ni los curiosos. Muchas ni se estrenan y la mayoría de ellas pasan desapercibidas. Ha sido siempre muy injusto el público español con el cine propio.

Otra de tus facetas curiosas es tu constante apoyo a gente que empieza. Has hecho infinidad de cortometrajes de forma altruista, incluso poniendo dinero de tu bolsillo, tus cámaras…  

Eso es una cosa que se ha venido haciendo siempre. Los comienzos en cine eran muy duros. Ya no existe, por supuesto, el meritoriaje, y hoy día hacer un corto, demostrar que tienes talento para hacer un audiovisual, es mucho más barato. No tienes que comprar negativo, que era carísimo; no tienes que pagar laboratorio. Con una cámara de 500 euros, unos amiguetes y un poco de talento puedes rodar una cosa decente. Hace tiempo no era así. Tenías que pedir favores, dinero y ayuda sobre todo a los profesionales, que participábamos de forma gratuita. Yo he seguido con esa línea, porque sé lo difícil que es, aún siendo un profesional bueno de cine, vivir de lo que se gana. En mi caso, aun siendo un enamorado del cine desde niño, yo he ganado más dinero en el periodismo y en la televisión.

¿Qué puede hacer nuestra clase política por el cine?

El futuro del cine está en dejar de inventar. Que cada ministro de cada gobierno intente hacer una nueva ley para salir en los periódicos, y cosas por el estilo, no ayuda en absoluto. La prueba, por ejemplo, es Francia. Yo entiendo que a muchos franceses no les gusta ni su cine. Sin embargo, fomentan la protección a su industria, que en Francia sí es una industria, y cada vez hacen mejor cine. En España, sin embargo, no se toma en serio este aspecto industrial. Nos toman por una banda de titiriteros, aventureros... Pero no. El cine da mucho dinero, dinero que revierte de inmediato. Un amigo ha hecho hace poco una película en los Estados Unidos. La ciudad de Nueva York le devolvió todos los impuestos, y aparte tuvo otros beneficios, aportaciones del propio estado de una película española rodada en Nueva York. Aquí sin embargo tienes que ir como un pedigüeño a diputaciones, asociaciones, al ministerio… Y sobre todo tener un amigo en una televisión, porque, de otra forma, no harás cine nunca.

Por la última película que produjo y rodó (El discípulo, de Emilio Barrachina), Laguna estuvo nominado al Goya y ganó el premio a la mejor fotografía en el Festival de Kent. Pero de eso no habla en la entrevista. Arrincona el detalle de un manotazo. Compartió whiskies con Clint Eastwood. Es un tipo duro.

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí